Wednesday, May 03, 2006

Clase de ética con el profesor Enrique Mesa

Desde la entrada en clase del profesor Enrique Mesa, todos los alumnos tenemos plena consciencia de que las horas ocupadas por esta nueva asignatura no van a ser similares a ningunas a las que antes hubiéramos asistido.
Combinando una metodología donde impera la mezcla de estilos docentes; pues en sus clases hay espacio para la ironía o los juegos de palabras, mientras que la disciplina, tan poco corriente en nuestros días, se codea con ellos; se consigue que los alumnos tengan una base cultural muy necesaria gracias a la forma fácil y distendida de memorizar mediante pequeñas anécdotas o sucesos.

La asignatura de ética es desconocida casi por completo por la mayoría de los individuos de mi edad, lo que provoca a menudo un rechazo o, por lo menos, cierto desinterés. Sin embargo, la forma en que el profesor Mesa utiliza el conductismo más puro al llegar al aula y trazar una línea y automáticamente el alumnado guarda silencio, los continuos chascarrillos o recomendaciones espontáneas, así como un fino humor que en ocasiones quita el habla al estudiante interpelado, son algunas de las características que la convierten en una de las más amenas.
A su vez, el docente evita el tan utilizado sistema en el que los alumnos toman nota de fechas y acontecimientos inconexos siguiendo el avance de la Historia situándonos en cada época, con lo que se consigue una fijación de contenidos que no se sabían ubicar o relacionar entre ellos y despertar el gusto o la atención de los alumnos en cada una de las sesiones.
Por ésto y por la capacidad de hacer las clases incluso divertidas, la asignatura de ética cumple una función muy amplia que comprende desde el desarrollo de la Humanidad, sus datos más relevantes y el porqué de nuestra actualidad, y, a su vez, el conocimiento del pensamiento de las distintas sociedades.
Pero lo más importante es que, utilizando las preguntas capciosas y desmoronando las ideas preestablecidad formadas por unas mentes poco desarrolladas y acostumbradas al ejercicio mental, el profesor Enrique Mesa, consigue hacer a sus alumnos PENSAR.

Wednesday, February 08, 2006

Cuento de Navidad

Sabía que a partir de entonces pasaría a la condición de cobarde, que aquel acto borraba todo atisbo de responsabilidad, aquello que siempre había confiado en no hacer.
Sin embargo, no podía seguir así, mis ganas de vivir se debilitaban a cada instante.
¿Qué hacer cuando te sabes inútil, espectro de pasado y contento, un fracaso en continuación y únicamente engrandecer?
Estoy sola, vagando por intransitadas calles.
Silencio.
El gélido y melancólico entorno rivaliza con mi interior.
Observo mi alrededor y consigo distinguir un único indicador de la frívola presencia humana: extravagantes y abandonados adornos navideños que, como ceniza de alegría aumentan mi desasosiego.
La inquietante noche lo impregna todo mostrándome la oscuridad de mis propias entrañas.
Por primera vez me detengo. Pienso en los ornamentos colocados a lo largo de todo mi recorrido. La hipocresía que aquellos símbolos representaban, lo absurdo de su uso y significado y, sin embargo, el gran papel que este conjunto de desvirtuaciones del inicial sentido jugaba en mi vida; o, al menos, jugó.
Continúo mi camino y percibo que los perros, única forma de vida reconocible en este desierto de ilusiones ni tan siquiera se dignan ya a delatar mi presencia a sus protegidos dueños; tal es la escasez de vida en mí.
Sigo mi camino.
De pronto, te veo.
Mi corazón tiene la sensación de volver a sentir su sangre y toda su pasión; una bella ilusión. Te sigo; observo cada uno de tus movimientos, tus adorados gestos. Pareces triste, desolado, falto de cariño; ojalá pudiera sentir felicidad en ti. Lo intento, pero ya no puedo, nunca más tendré esa capacidad. ¡Qué hermosa sería en estos momentos la tonta inconsciencia!
Con frecuencia me pregunto que hubiera ocurrido si no le hubiera amado de aquella manera, si no lo hubiera dado todo por él, si no hubiera desterrado la totalidad restante al último plano definitivo; si las circunstancias, la gran fuerza del destino no se hubieran decidido a convertirme en náufrago de mi propia tempestad, encallada en el banco ruinoso de la playa de mi angustia.
Prosigo contemplando mi pasado, reviviendo el calor de noches que siempre permanecerán en mi memoria, él.
Regreso a los interrogantes.
¿Qué habría sucedido si aquella noche, víctima de mi desesperación, no hubiera abandonado todo el cariño de quienes realmente me rodeaban a mi suerte?
No hubo despedida.
Como un ser herido de muerte emplea sus últimos latidos, mis últimas fuerzas acompañaban mi agónica carrera.
Unos meses después, la respuesta que mi fantasmal existencia siempre anhelará es qué hubiera sido si aquella máquina conducida por la inconsciencia y cegada por el alcohol se hubiera detenido en aquel paso rayado. Último suelo que sintió mi energía, que escuchó mis últimas palabras, “te quiero, mi vida, siempre lo haré”, que vio como mi infantil figura perdía su esencia hasta quedar un mero envoltorio, aquel que vistió mi corta vida. Y en mi mente para la eternidad quedará grabada a fuego la declaración de defensa de aquel individuo: “Señor Juez, la Navidad está para divertirse”.

Sunday, December 04, 2005

Acoso escolar

Cada día, en las noticias, radio y demás medios de comunicación, veo como se trata el tema del acoso escolar, por lo que deduzco que toda persona conocerá, al menos en general, la problemática de este fenómeno.
A antaño se decía que era la falta de información la causante de tales sucesos; pero hoy en día, se dice que vivimos en una “sociedad de la información” en la cual, cada uno tiene acceso a lo que antes era desconocido y, sin embargo, sigue ocurriendo.
Dada mi condición de estudiante, paso exactamente 5,8 horas al día en las aulas de un instituto público, lo que me permita conocer con detalles este comportamiento humano.
A través de los medios comunicativos, suele referirse a este problema como un conjunto de casos aislados, lo que considero totalmente falso. Cada jornada lectiva, cientos de alumnos son insultados, ridiculizados e incluso agredidos sin que, en la mayoría de los casos, nadie haga absolutamente nada por ayudarlos.
No puedo comprender como puede tratarse como un problema secundario a pesar de la plena consciencia de que este acoso continuo será crucial en la formación personal de individuo.
Tampoco como un ser teóricamente racional puede tratar a un igual con el desprecio y el odio con el que lo hacen los acosadores.
Muchas veces he pensado sobre este tema y he comparado la versión más general (acosadores = fuertes, acosados = débiles) con la mía propia.
Opino que un individuo necesitado de un grupo de sujetos idénticos a él y el sufrimiento de los demás a sus manos, es un perfecto ser falto de autoestima, seguridad en sí mismo o personalidad propia.
El ser humano, por regla general, necesita la aprobación y reconocimiento de la Sociedad. Partiendo de este punto, hay personas que enfrentan el futuro de formas radicalmente dispares. Por esto, yo pienso que aquel que teme expresar realmente sus sentimientos y oculta quien es ciertamente tras una máscara de frialdad y violencia por miedo a ser juzgado, es realmente débil.
Aquí tenemos entonces a grupos de seres que solamente parecen tener fuerza, un falso carácter imperativo y agudamente mordaz, así como otros grupos deseosas de convertirse en ellos.
Bien, también estoy de acuerdo en que, si esta gente que recurre al terror y el acoso continuado como método de reconocimiento social consigue sus propósitos, nunca podrá acabarse con un gravísimo problema de índole mundial.
Además, creo que en los centros educativos no se toman las tan necesarias medidas contra este asunto; ya que, de ser así, cesarían las denuncias, el miedo a ir a clase, las humillaciones…
Comprendo que la complejamente humana tenga casos como éste, pero lo que nunca aceptaré como lógico es que, siendo un colectivo minoritario el que ejerce este tipo de presión hacia otros individuos, la inmensa mayoría restante siga resignándose a la inferioridad y el sufrimiento.
Desde aquí intento dar mi apoyo a todos aquellos que se sientan necesitados de ayuda y comprensión y les invito a opinar sobre este importante tema.

Thursday, November 10, 2005

Saludos y primera entrada al blog

La creación de este blog comenzó por una propuesta hecha por el profesor de Ética. Al principio, no me atreví a publicar algo escrito por mí de esta manera; y, ahora que sólo queda un día para entregarlo, me animo. Espero que esté bien.
Prometo escribir cosas mucho más interesantes.
Saludos,
María.